Cap 2...
Perdía la noción del tiempo poco a poco. Pasaba los ratos hablando con Naminé o Riku, aunque Eyleen seguía delante de nosotros.
- ¿Cómo estás, Ashley? ¿No te preocupa dónde vamos? –me preguntó Naminé.
- ¿Por qué lo dices? –dije.
- Naminé, haz el favor de no asustarla –protestó Eyleen-. Tranquila, Ashley –se dirigió hacia mí-, no te va a pasar nada.
Eso me sonó a sarcasmo.
- ¿Quién ha venido a buscarnos? –pregunté.
- Charles –me respondió Riku.
Cuando por fin llegamos a la puerta principal, vi que Eyleen estaba más lejos de lo que pensábamos. Se la veía hablar con un chico más grande que ella –pero joven-, apoyado en un coche. Yo pensé que sería Charles.
Noté que hablaban en otra lengua que no entendía. Conozco muchas lenguas, las aprendí muy bien al instituto hace un año, pero esa no la conocía.
- ¿Sois extranjeros? –le pregunté a Naminé–. Me dijo Eyleen que erais de Forks.
- Y lo somos, pero desde siempre hemos hablado en una sola lengua -argumentó Riku.
- ¿De qué país es? –quise saber.
- No lo sabemos. Hablamos esta lengua por tradición, Ashley. Te lo contaremos entre toda la familia cuando lleguemos, ¿vale? –me calmó Naminé.
Yo asentí, pero me gustaría saberlo ahora mismo. Eyleen y Charles estaban lejos, pero pude escuchar un poco su conversación.
“Seolós anuagi ma” –decía Eyleen.
“Oneorc euc Lauren étpeca edeuc agneb, ysonem sut sonamreh” –contestó Charles.
Naminé y Riku sabían lo que decían, pero es que yo no pillaba ni jota. Me pregunto que lengua será…
- Esto, eh… ¿Naminé? –la llamé.
- Dime, Ashley.
- ¿Me puedes traducir… lo que han dicho, por favor? Si no es nada personal, claro…
- Es algo de nuestra tradición, Ashley. No me fío de lo que harás… -vaciló Riku.
Bajé la cabeza.
- Riku, ¿es qué no confías en Ashley? –se quejó Naminé.
No respondió. Se fue con Eyleen y Charles para hablar.
- Claro que te lo traduciré, mi vida –sonrió-. Verás, creo haber oído que Eyleen le explicaba a Charles quién eras. Literalmente, Eyleen ha dicho: “Es solo una amiga”. Charles cree que Lauren y toda la familia no te aceptarán como invitada, amiga o como quieras llamarlo – fue bajando el volumen de voz.
- … ¿Crees que no les caeré bien? –me preocupé.
- No te preocupes. Al final se acostumbrarán a ti y haremos buenas migas.
Naminé me empujó sin brusquedad ni violencia hacia ella y me acarició el pelo amistosamente. Me abrazó y me dio un beso en la frente.
- Eres una buena chica, Naminé –comenté; me levanté pero la abrazaba-. He tenido buenos amigos, pero nunca uno como tú. No puedo creer que me hayas aceptado nada más conocernos el primer día –añadí.
- Es mi forma de ser –respondió alargando una de sus sonrisas-. Además, tú también pareces buena chica.
- Por cierto, se me olvidó… ¿cuántos años tenéis?
- ¿Todos? –preguntó.
Asentí.
- Bueno, Riku tiene quince años –creí que tenía más-, yo tengo catorce –como yo-, Eyleen también tiene catorce, el novio de Eyleen, Sora –no sabía que fueran novios-, tiene también catorce. Charles tiene veinte años y Lauren tiene diecinueve. Y mi hermano Daxin, tiene diecisiete.
Me sorprendí por la edad del último.
- Ah, sí, yo tengo catorce, perdona –dije, respondiendo a la pregunta que se formulaba Naminé.
Riku nos estaba llamando para que ya fuéramos. Creímos que Eyleen convenció a Charles para que fuera a su casa. Fueron entrando Eyleen, Naminé y Riku, pero Charles se detuvo ante mí, quizás para presentarse personalmente.
- Quizás Eyleen te ha hablado de mí, pero me gustaría presentarme personalmente. Me llamo Charles. Tú debes de ser Ashley –dijo.
- Sí –respondo-. Me llamo Ashley. Mis amigos me llaman Ash, pero prefiero Ashley, si no te importa – añadí.
Charles sonrió.
- En tal caso… Yo me llamo… Charles Bladther. –comentó.
Le estreché no muy fuerte la mano.
Subimos todos al coche al final y durante la ruta ninguno habló.
Cuando me di cuenta me quedé dormida.
Un bache provocó que me despertara. Aunque de nada serviría seguir durmiendo, estábamos a un metro de la casa de los Bladther.
- Ya estamos –informó Charles-. Espero que te lo pases bien, Ashley.
- Gracias –respondí.
- ¿Dónde vas, Charles? –preguntó Eyleen, viendo que Charles se iba a una dirección contraria a la nuestra.
- He de ir a hacer unos recados –contestó de mala gana-. Luego nos vemos.
Riku y Naminé salieron –como siempre- los primeros, cerraron la puerta, y lo mismo hicimos Eyleen y yo.
- Bueno, Ashley, supongo que te habrá sorprendido el tamaño de la casa –se fijó Eyleen.
- ¡Guau! –flipé-. ¡Si es una mansión!
A Eyleen se le fue la risa floja.
Eyleen me acompañó hasta su familia, y esta vez Naminé era la primera en entrar.
- ¡Ya estamos aquí! –gritaba Naminé-. ¡Ha venido Ashley!
“¿Cómo? ¿Me conocen?”, pensé; “¿O es que a Eyleen le ha dado tiempo a hablarles de mí?”. Me extrañaba todo esto. Ya empezaba a pensar que los Bladther eran gente distinta…
- Lauren –Eyleen la llamaba por su nombre propio. Preferiría que no fuera su madre-. Ha venido Ashley.
- Oh, hola, Ashley –me dijo Lauren-. Yo soy Lauren. Tú debes de ser Ashley.
- Buenas.
Aparecieron dos chicas y un chico por el umbral de la puerta de la cocina (creo que eran los hermanos, aunque faltaba uno).
- Por fin nos conocemos –me saludó el chico-. Me llamo Sora. Eyleen me ha hablado de ti.
O Eyleen me conocía de hace tiempo, o es que Eyleen es veloz como un vampiro.
- Eh… sí, soy Ashley.
- Yo soy Alice –me dijo la chica-. Esta es mi hermana Amy –Amy me saludó con la mano.
- Hola –saludé.
Me di cuenta de que faltaba uno de la familia. Mientras Eyleen venía, le pregunté.
- ¿Dónde está…? –no recordaba el nombre.
- ¿Daxin? –adivinó Eyleen.
- Sí.
- Estará fuera.
Eyleen y los demás (incluso Charles y Lauren), fueron al piso de arriba, y yo me quedé sola explorando por la casa.
- Hola, Ashley –dijo una voz detrás de mí, sobresaltándome.
Me encogí de hombros y poco a poco fui girándome para ver quién era.
Al darme la vuelta vi que había un chico muy alto… de dieciséis años más o menos. Llevaba una camiseta de manga corta de color negro; los pantalones eran tejanos un poco oscuros. También llevaba bambas de esas anchas.
Su pelo no era ni muy corto ni muy largo, pero tenía un poco de cabellera. Sus ojos eran marrones.
- Soy el hermano de Naminé –dijo.
Estaba absorta. Me hizo volver a la realidad.
- Oh, em… sí, yo soy Ashley –respondí.
Puse mis manos en los bolsillos; no dijimos nada más. Él se fue a la dirección opuesta de donde iba yo. Vi a Naminé entrar por la otra puerta.
- ¡Ashley! Qué bien que estés aquí -…-, ¿te vienes?
- ¿A dónde? –enarqué una ceja.
- Vamos a enseñarte el instituto al que irás –daba pequeños saltos.
Retrocedí.
- Aguarda… ¿me estás diciendo que me quedaré aquí? ¿En Forks? ¿Con vosotros? –solo estaba preocupada, pero miedo no tenía.
- ¡Claro! –dijo. ¿No te alegras?
- No, no, si es perfecto –dije-. Esto… Naminé, ¿puedo preguntarte algo?
- Por supuesto, dime.
- ¿Crees que el físico de tu familia vale la pena? –me sentí idiota al preguntarlo.
Frunció el ceño, pero luego soltó una risa que parecía no muy convencida.
- Eh… ¿A qué viene esto? –dijo.
- Curiosidad – improvisé.
- Ah, bueno, si es eso… No sé, todos están bien, normal… Pero ninguno me parece más guapo que otro –me miró al comprender que estaba atenta-. Ashley… ¿es qué te has fijado en alguien?
Negué la cabeza suavemente.
- Que va, que va –nos echamos a reír; cambié de tema-: Así que… el nuevo instituto, ¿eh?
- Sí, te encantará, harás buenas migas allí –me animó.
- Gracias, Naminé.
- Llamaré a Eyleen para que te acompañe.
- Naminé, ¿vosotros no vais? –pregunté.
- Nosotros tenemos horarios distintos –respondió, sonriendo.
Asentí.
Eyleen volvía por la puerta principal, bastante preocupada.
- Eyleen, ¿puedes acompañar a Ashley al instituto? –le pidió Naminé.
- Em…, sí –respondió con mala gana.
Eyleen cogió sus cosas, Naminé volvió al salón con Riku, Charles y Lauren –Daxin, por lo que vi, no estaba- y me fui con mi salvadora amiga al instituto.
Por el camino también pude ver todo lo que había en el pueblo: parques, tiendas, casas, pisos… más parques, más tiendas, más casas… más pisos… Eyleen y yo íbamos calladas así que, decidí hacerle preguntas.
- Eyleen, ¿por qué vosotros tenéis un horario distinto? –eso fue lo primero en que tenía curiosidad.
- No sé, cosas de profesores –me respondió.
- Ah.
- ¿Quieres preguntar algo más? –dijo en tono sarcástico.
- No.
Íbamos a cruzar el paso de cebra, pero un autobús que pasó nos hizo retroceder y yo me topé con Eyleen. Sentí su congelada y pálida piel. Me estremecí.
- Eyleen… tienes… la piel congelada –dije.
- Lo sé –dijo, sonriendo, mientras miraba lo pálida que estaba su piel.
- Por cierto… No has almorzado. ¿No tendrás hambre después?
- Tranquila –me dijo-. Voy a buscar a mis hermanos, luego te veo.
- Vale –asentí. “Muy, pero muy raro”, me dije.
Entré por la puerta principal con un plano del instituto para situarme. Era la hora libre, así que me fui a la cafetería a tomar algo. A lo lejos veía a un grupo de chicos y chicas que aparentaban mi edad. Les miré, y ellos percataron mi mirada, pero la desvié para que no me dijeran nada. Luego me di cuenta que ya venían a decirme algo. Bueno, solo las chicas: los chicos seguían hablando de sus cosas.
- Hola, tú eres nueva por aquí, ¿cierto? –me preguntó una de ellas.
- Sí.
- Es un placer, me llamo Sarah –se presentó-. Éstas son Stephanie y Elizabeth.
- Hola, ¿qué tal? –dijeron las dos.
- Yo soy Ashley. Encantada –me presenté.
Me ofrecieron de ir a comer con ellas y fui. Estuvimos hablando de nuestras cosas… “cada loco con su tema”, en fin.
- Ashley, ¿conoces a los Bladther? –me preguntó Elizabeth.
Me lo pensé un instante antes de responder.
- No, ¿por qué? –mentí.
- Antes te acompañó Marie Eyleen Bladther –dijo Sarah.
- ¿Aquella chica se llamaba Eyleen? No lo sabía. Solo me la encontré cerca y dijo de acompañarme hasta aquí. Le dije que era nueva -improvisé-. ¿Qué tiene de malo?
- No, nada… -disimuló Sarah.
Elizabeth se apresuró a explicármelo. Stephanie estaba callada todo el rato, comiendo patatas. Sin embargo, escuchaba.
- Lo cierto es que son personas… raras –comenzó Sarah-. Lo sabe todo el mundo.
- Y mira, aquí llegan –observó Elizabeth.
Las cuatro nos giramos hacia la puerta por la que entraban.
- Y cada uno con su pareja, fíjate –dijo Sarah-. Mira, los dos primeros que entran son Eyleen y Sora. Son novios desde que Sora dejó a Kairi, una amiga suya de la infancia, ahora su –ex y desde que se enteró de que Eyleen amaba a Sora.
- ¿Cómo se conocieron? –pregunté.
- La familia Bladther son adoptados por Charles y Lauren. Así se conocen.
- Mira, los que le siguen son Naminé y Riku –señaló Stephanie-. No están saliendo ni nada por el estilo, pero son como uña y carne.
Les eché un vistazo.
- Naminé parece una chica simpática –opiné.
- No intentes juntarte con ella, no son muy… sociables –dijo Sarah.
- ¿Y las otras dos chicas que acompañan a Naminé y Riku? –pregunté, aunque de todos modos, ya les conocía.
- Oh, son Amy y Alice –comenta Sarah-. Son casi idénticas, pero es solo una simple coincidencia. Se llevan bien.
Me quedé bastante satisfecha. El último que vi entrar fue a Daxin.
Me arriesgué a preguntar yo misma.
- ¿Y el último de la familia que acaba de entrar? ¿Quién es?
Mis amigas se giraron para ver a quien me refería.
- Oh –comenta Elizabeth-. Es Daxin, el mayor de todos los hermanos. Es guapísimo, te das cuenta de eso en cuanto lo ves, pero…
- Pero como dije, no hables con nadie de los Bladther –me advirtió por enésima vez Sarah-. Aunque te dijera Naminé, nadie de los Bladther es lo bastante sociable. Por eso están siempre tan callados.
No sé porque todas –bueno, y todo el mundo- rumoreaban tan mal sobre los Bladther. Yo los veía buena gente. Me excusé para marcharme, no tenía muchas ganas de seguir aquí.
- Perdonad, acabo de recordar que tengo que ir con… que tengo que ir a hacer recados –improviso-. No sé, me ha venido a la cabeza.
- No te preocupes, avisaremos a la profe. Cuídate, Ashley –dijo Stephanie.
- Igualmente. Encantada –respondí.
Me fui del instituto con mi mochila (aunque no la necesitase. Pero pesaba que… buf). Me resultaba bastante raro que si conocían tan bien a los Bladther, pensasen que son malas personas. Además, mencionaron que no son sociables y que no se juntan con la gente. Entonces, ¿por qué corren esos rumores? ¿Quién los comenta?
En fin, me encontré con el coche de Charles y a Eyleen apoyada encima de él.
- Hola, Eyleen, ¿has venido a buscarme? –pregunté.
- Y mira que lo he hecho sin pasar dos horas y media por ahí con mi queridísimo Sora… -vaciló-. Vamos, Lauren quiere hablar contigo.
Eyleen alzó la mano para abrir el coche, pero alguien la cogió del brazo.
- Eyleen, si no te importa acompañaré yo personalmente a Ashley -sonreía. Reconocí el rostro de Daxin.
- Nadie te lo ha permitido –Eyleen agitó el brazo para que Daxin la soltara-. Además, yo soy quien cuida de Ashley.
- Me gustaría que por lo menos un día la acompañase yo.
- Eyleen, no pasa nada –dije-. Un día es un día.
Eyleen aceptó que Daxin me acompañase –no muy contenta-. Me di cuenta de que Daxin no cogió el coche ni fue a la dirección correcta.
- La casa está allí –le dije.
- Es que no vamos allí.
No sé por qué, me dejó deslumbrada, y a la vez perpleja.
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