Perdonad por la tardanza, últimamente ando en crisis de inspi ¬¬
A ver si os gusta este capi (cosa que dudo ._.).
Espero comentarios un poco más larguitos si pueden ser T_T
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El viento silbaba con fuerza, pequeñas gotas de lluvia caían repetidamente desde un cielo gris y apagado. La gente, apresurada, caminaba refugiándose en grandes abrigos y chubasqueros y, si se lo permitían, bajo la sombra de un paraguas. Algunas de ellas miraban hacia el cielo con recelo. Resultaba bastante incómodo salir de casa en una mañana como esa, eso pensaba gran parte de las personas que caminaban bajo la lluvia.
Los niños, ajenos al frío, saltaban en los charcos y se perseguían unos a otros, disfrutando de la lluvia. Un pequeño grupo de adolescentes fumaba y charlaba en uno de los bancos de aquella calle, comentando el aspecto del temporal y hablando de cosas o hechos superficiales, como su rutina en el fin de semana o el lugar donde pensaban marcharse las próximas vacaciones.
Un coche familiar aparcó cerca del gran edificio donde se encontraba toda esa gente. El vehículo iba ocupado por cuatro personas, tres de ellas salieron pero la cuarta permaneció en el interior del auto. Esa misma persona resultaba ser una niña, rubia y de claros ojos azules. Su delgadez y su pequeña estatura hacían pensar que no tendría más de ocho o diez años cuando, al contrario, apenas tenía once años.
La niña, ajena a todo, contemplaba las gotas de lluvia a través de su ventana. Poco a poco sus ojos se fueron cerrando y pegó su cara a la ventana de cristal del coche, sintiendo la humedad del mismo.
Aquella escena no duró mucho, la pequeña sintió un leve empujón y su cara chocó con más fuerza contra el cristal.
-¡Raquel!-gritó la niña mientras giraba la cabeza y miraba a la persona que se encontraba frente a ella. Era otra niña, un poco más grande que ella, de ojos verde mar y de cabello corto y castaño con un peinado similar a una conocida actriz de una serie televisiva. Su cuerpo era el típico en cualquier preadolescente: esbelto y con señales que indicaban su entrada a la adolescencia.
-Vamos Miriam-dijo aquella niña-. Papa nos está esperando para ir al colegio.
-No quiero ir-respondió la nombrada.
-Ni yo pero hay que ir-dijo Raquel mientras ponía cara de desagrado. Ese gesto hizo gracia a Miriam y ambas rompieron a reír. Pararon cuando escucharon la voz de un hombre, su padre, llamándolas. Salieron del vehículo y agarraron sus mochilas.
Una de ellas paró en seco al ver que faltaba la chica que las acompañaba, su hermana mayor.
-¿Dónde está?-preguntó Miriam.
-Ya ha entrado dentro-respondió el padre de aquellas niñas. Era un hombre de ojos claros y cabello negro con algunas canas. Su vestimenta no se apreciaba debido al chubasquero negro que llevaba consigo.
-Iré con ella-dijo Raquel y acto seguido salió corriendo hacia el gran edificio de color amarillento y grandes puertas verdes al que habían acudido: el colegio que también hacía de instituto.
Junto a ella se encontraba muchos niños que iban también hacia el mismo edificio. Ninguno de ellos presentaba entusiasmo alguno, algo muy normal. No resultaba nada emocionante ir al colegio para ellos, más bien, les aburría. Esas niñas no eran una excepción.
Raquel aceleró el ritmo cuando a lo lejos divisó a una silueta, la reconoció al instante. Sin perder un momento fue corriendo hacia ella y la llamó a lo lejos.
Capítulo 1 Primer día
Caminaba en medio de todo ese tumulto de gente, perdida en mis pensamientos y agarrando la mochila que cargaba a mis espaldas.
‘‘Lo mismo de todos los días’’-pensé mientras iba mirando los rostros de la gente, intentando reconocer a alguien. Solo vi a algunos compañeros de mi clase alejados de la gente, charlando y fumando en una esquina.
Volví a dirigir mi vista al frente y seguí avanzando. Pare en seco cuando escuche mi nombre a lo lejos. No tardó en aparecer Raquel, una de mis dos hermanas.
-Vayamos juntas-dijo. Me limite a asentir.
Las dos, sin decir nada, avanzamos entre la gente hasta llegar a la gran puerta de metal oxidado y de un oscuro color verde. Nada más cruzarla fuimos a direcciones distintas: ella a la derecha y yo a la izquierda.
Caminé en un extenso pasillo de columnas de la misma tonalidad que la puerta de la entrada y subí las escaleras de la sala hasta llegar a mi clase. Antes de abrir la puerta respiré hondo y mire a mí alrededor. No vi a nadie. Decidí entrar y cerrar la puerta tras de mí.
El aula estaba vacía, no había mochila alguna en ninguna mesa y ningún garabato, palabra o boceto dibujados en la pizarra.
Me acerque a la mesa que se encontraba en el fondo del aula: la mesa del profesor. Para ello avance a través del estrecho pasillo que dejaban las demás mesas. Cuando llegue me dirigí a la pizarra y agarre un trozo de tiza. Alce la mano, pensando en que podía escribir o dibujar. Opté por algo sencillo, deslice mi mano sobre la gran tabla de madera y deje que la tiza rozase la superficie de la misma. No tardé en escuchar un chirrido, molesta, aparte la mano y partí la tiza por la mitad. Agarré el trozo de la misma y deslicé nuevamente mi mano sobre la pizarra. En apenas un minuto di por concluido mi dibujo: una estrella de mar o se suponía que era eso.
Con la mano borré el dibujo y lamenté no poder dibujar en condiciones. Era una dibujante pésima.
Suspiré y decidí sentarme en una de las mesas. Al hacerlo descubrí un objeto en el suelo: una libreta. Me levanté y me agaché, recogiendo ese cuaderno. Sin pensarlo dos veces abrí la libreta y hojee su contenido. Por más que mire, solo vi un pequeño párrafo en la primera página, las demás estaban en blanco. Resignada me limite a leer ese párrafo.
La escritura era clara y ordenada, las palabras permanecían inclinadas ligeramente hacia la derecha y no había presencia alguna de faltas ortográficas innecesarias. Intenté adivinar si el autor de aquel párrafo era hombre o mujer, pero fue en vano. La única pista que tenía era un extraño símbolo al final de esa misma hoja: parecía una especie de flor de un extraño color entre violeta y negro. Supuse que aquella flor sería una margarita o algo que se la pareciese.
Volví a leer aquel párrafo, buscándole sentido a las palabras que tenía allí grabadas: ‘‘Claro Oscuro’’, ‘‘Poder Incompleto’’, ‘‘elegido’’…
Pero… ¿de qué trataba todo eso? ¿Era una especie de cuento o relato escrito por algún compañero de clase? ¿La ‘paranoia’ de alguien escrita tras una noche de fiesta?
Decidí depositar esa libreta otra vez en el suelo, debajo de la mesa del profesor y cruce otra vez el estrecho pasillo formado por las mesas. Algo me detuvo, gire la cabeza lentamente, había algo... algo escrito en la pizarra.
Te He EnCoNtRaDoDi un paso hacia atrás, eso me parecía bastante extraño. Pero si antes vi que no había nada escrito en la pizarra, ¿cómo podían haber escrito algo si solo estaba yo sola en el aula?
-Si esto es una broma no tiene gracia-dije-. Chicos, sé que estáis ahí, salid.
Eso no podía ser normal, no. Tenía que haber sido alguno de mis compañeros de clase, ellos eran propensos a gastar bromas de ese tipo.
-No podrás escapar-susurró súbitamente una voz tras de mí.
Giré. No había nadie.
-¿Quién eres?-dije casi gritando, aquello no me hacía ninguna gracia.
Nada más terminar de formular mi pregunta en el fondo del pasillo apareció una oscura figura. Llevaba un traje negro y sus pies calzaban unas botas también negras que cubrían hasta sus rodillas. Por más que lo intente no conseguí ver rasgo alguno de su rostro, oculto por una capucha.
Instintivamente retrocedí, aquella figura río. Una risa femenina…un tanto siniestra.
-¿Quién eres?-repetí la pregunta.
No obtuve respuesta alguna, inesperadamente un intenso frío comenzó a reinar en el ambiente, me estremecí. La figura avanzó con lentitud hacía mí, volví a retroceder. Cada vez que ella se acercaba dejaba tras de sí una intensa oscuridad.
Yo iba retrocediendo hasta que choque contra la pizarra, miré a mi alrededor intentando encontrar una salida, fue inútil. Únicamente pude ver oscuridad y aquella persona se encontraba a menos de un metro de distancia. Estaba atrapada.
Decidí actuar con rapidez y busqué algún objeto con el que poder defenderme, solo encontré una regla. Agarré la regla con fuerza y apunté con ella a la encapuchada.
-No…no te acerques-dije intentando simular seguridad.
-¿Vas a defenderte con eso? ¡Qué patético!-dijo la encapuchada, riendo.
Con un gesto de su mano hizo que la oscuridad acabase cubriendo la sala por completo, bloqueando cada ventana para hacer imposible mi huida.
Fueron apareciendo cintas negras de todas direcciones, una de ellas agarró con firmeza la regla que yo empuñaba y tiró de ella. Respondí a eso apretando la regla y acercándola hacia mí. Más cintas se enroscaron alrededor de mi ‘inesperada arma’ y fueron tirando de ella hasta arrebatármela de mis manos. Acto seguido todas esas cintas se enroscaron alrededor de esa regla hasta engullirla.
-Pe-pero… ¿qué?-acerté a decir con incredulidad y sorpresa mal disimuladas.
No pude acabar la frase que estaba empezando a formular, aquella persona de improviso se abalanzó sobre mí. Usé mis brazos como escudo y cerré los ojos.
Al abrirlos me encontraba otra vez en mi clase, sentada en mi silla. No había rastro de la encapuchada ni atisbo alguno de oscuridad. A mí alrededor se encontraban todos mis compañeros de clase, unos sentados y otros de pie, esperando la llegada del profesor.
-Virginia, ¿te encuentras bien?-escuché la voz de una compañera de clase, María, la delegada.
-Sí, solo estoy un poco cansada-dije, aún seguía confusa por todo aquello pero decidí no demostrarlo.
-Ah, vale-dijo ella y no volvió a preguntarme nada más.
Saque el libro de Biología y las hojas de apuntes y esperé la llegada de la profesora.
Extrañamente, en toda la mañana no ocurrió nada extraño, al contrario, todo transcurrió como siempre, con absoluta e inquietante normalidad.
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Bien, como muchos sabéis, ahora vienen las preguntitas xD
¿Qué le paso a nuestra protagonista? ¿Por qué dice que dibuja mal? ¿Quién era esa encapuchada? ¿Por qué ataco a la prota ¿De quién será esa libreta? ¿Por qué el aula estaba vacía? ¿Cómo puede ser que Virginia (nuestra prota) sea la única que haya visto a la encapuchada? ¿Se habrá vuelto loca o paranoica? ¿Habrá soñado despierta?
¿Aquello fue real, producto de su imaginación, del cansancio o de una noche de fiesta xDD?
Eso se resolverá en el próximo capítulo, de momento comentad este y decid que os parece.
Un saludo ^^
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Hay cosas que es mejor no contar...

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-- Arigato Kumi =)
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ココロ