siento tardar tanto en escribir otro capi u.u ...
este capi va dedicado a mi amiga porque cuando lo lea será su cumple -w-
bueno wapa, espero que te guste ^-^
2º Sueño: La llegada de los extraños
El portal nos condujo a un mundo lleno de coches y edificios grandes, por el que había mucha gente por las calles. Me fijé en Henka, llevaba callado demasiado rato. Mili estaba distraída con tanta gente y edificios que no llegaban a perderse entre las nubes pero aún asi eran lo suficientemente altos como para marearte. Sin previo aviso, todo se paró y los edificios y las personas se tornaron de color ceniza, mientras el cielo se teñía de rojo sangre con nubes azul mar. Todos preguntamos que era lo que pasaba, nadie sabía la respuesta. Levanté la vista al cielo, un gran agujero pareció abrirse, de él salieron unas manos con garras gigantescas y de color negro. No podía estar sucediendo... lo mismo otra vez no...
-¡¡HENKA!!-grité desesperado, saqué mi báculo.-¡¡NOS HAN ENCONTRADO!!
-¿¡Qué ocurre!?-preguntó Mili, sorprendida ante aquellas gingantescas garras que intentaban salir y sin entender nada.-¿¡Qué es eso!?
-Sinalmas ¡¡rápido!! ¡¡saca tu llave-espada!!-le respondió Henka.
Sacó su llave-espada y se preparó para la batalla. Como por arte de magia, las manos volvieron dentro del agujero, pero dos figuras aparecieron de la nada. Uno de ellos, de estatura baja con pelo de punta de color negro como ala de cuervo y de ojos bicolores, azul y rojo, que vestía con un gran abrigo negro y la segunda era una chica de cabello largo color rosa oscuro, con dos cuernos en la cabeza en forma de orejas de gato, de ojos rojizos y que vestía con un jersey negro con las mangas amarillas y unos vaqueros. A uno de ellos le reconocí, le había visto antes, pero a la chica... ¿quién era ella?
-Al final habeis aparecido...-dijo el chico.
-Niko... tú...-murmuró Mili.
Niko, que así se llamaba el chico, no dijo nada. Le echó una mirada a su compañera, esta pareció entenderle a la perfección, se quedó inmóvil mientras su compañero avanzaba hacia nosotros. Mili echó a correr hacia él con su llave-espada en mano, no pudimos pararla, interponerse en su camino era un ticket directo al purgatorio. De repente, se quedó quieta.
-¿Qué...pasa...? No puedo... moverme...
-Un solo paso más y te quedarás sin piernas y sin brazos.-dijo la compañera de Niko.
Mis ojos emitieron un brillo amarillento, era uno de mis poderes: ojo del misterio. Con ellos podía ver todas esas cosas que los humanos no podían percibir. Me sorprendí por lo que vi, unos brazos invisibles que salían de la espalda de aquella joven agarraban a Mili sin permitirle movimiento alguno.
-Pero... ¿esto qué es?-murmuré para mis adentros.
Niko siguió avanzando, esta vez hacia Mili, de una de sus manos comenzó a brotar una llama de color plateada que nunca en mi vida había visto. Busqué a Henka con la mirada, no le vi a mi alrededor. De pronto, el mononoke saltó para morderle el brazo a Niko, que reaccionó lanzándole contra una pared. En el último momento, cuando Niko estaba a pocos metros de Mili, una llave-espada le cortó el camino.
-Oye, acosador rarito, deja a esa chica en paz.
Una chica de cabello castaño hizo acto de aparición, no podía quejarme del cuerpo de la chica, realmente me he muerto y estoy en el paraíso... no, tengo que centrarme. La chica hizo aparecer la llave-espada en su mano, el joven le echó una mirada muerta, sin gestos ni nada. Su compañera siguió sosteniendo a Mili sin ni siquiera mirar a la chica que acababa de aparecer. La joven miró a los dos con una mirada desafiante, Niko se giró a su compañera.
-Vámonos, no podemos permitirnos más interrupciones. Si alguien se interpone, esto ya no funcionará. -dijo con tono sereno.-Suéltala, ya vendremos a por ella más tarde.
-Está bien...-dijo su acompañante, haciendo que los brazos invisibles volviesen a su espalda.
El joven de ojos azules abrió un portal oscuro y, como vinieron, se marcharon. Mili calló al suelo de rodillas, la chica se acercó a ella. Yo tuve que apoyarme en lo primero que vi a mi alrededor, liberé de golpe la presión de estos últimos instantes. Henka se acercó a mi y, sin aviso previo, me asestó un golpe con su cola en toda la cara.
-¿Qué estuvistes haciendo todo el rato?-me preguntó con un serio tono de enfado- Has estado mirando sin hacer absolutamente nada, ¿qué pasaría si la hubiese matado?
-Yo...yo...-balbucee sin poder decir ninguna frase con sentido.
-No pasa nada Henka-dijo Mili de pronto, interrumpiendo la bronca que me estaba echando el mononoke.- No le regañes, aún es muy joven y estos asuntos ejercen demasiada presión, aún no estará acostumbrado a semejante responsabilidad...
-Está bien... por hoy te has salvado, pero la próxima vez te daré una colleja.-dijo Henka con un tono burlón al final de la frase.
Suspiré aliviado, odiaba que Henka me echase la bronca. En el fondo, siempre fue como un tutor para mí, me enseñó muchas cosas y siempre solía sacarme de muchos líos. Ese pequeño animalillo... La chica de pelo castaño se acercó a Mili y le preguntó que tal estaba.
-Bien, estoy bien, muchas gracias por ayudarnos...esto... ¿cómo te llamas?
-Oh, no me he presentado, mi nombre es Ana.
-Encantada de conocerte, Ana.-dijo Mili con una amplia sonrisa.-Yo me llamo Mili, ellos son Aen y Henka.
-¿Qué es esa cosa peluda?-preguntó dirigiendose a Henka.
-¡Soy un mononoke!-exclamó Henka algo enfadado.-¡No soy una cosa peluda!
Todos reímos, cuando se pone así resulta muy gracioso. Al cabo de un rato, nos acordamos de que el tiempo se había parado. Nos preguntamos como volverlo a la normalidad, Ana sonrió. Nos dijo que ella lo arreglaría y asi lo hizo. Alzó una mano, cerró los ojos y una bola de luz que nacía de su mano fue creciendo poco a poco hasta iluminarlo todo. Cuando el gran resplandor que produjo la bola desapareció, el tiempo volvía a estar como antes de que aparecieran esos dos.
-¡Mola! ¿¡Cómo has echo eso!?-preguntó Mili, sorprendida.
-Fácil, es solo concentrar tu poder en la palma de tu mano...-respondió Ana, casi sin fuerzas.-... lo malo es que se gasta mucha energía... tengo hambre, ¿vamos a comer a alguna parte?
Y así hicimos, fuimos a comer a un restaurante de fideos. Tuvimos suerte, pues el dinero que utilizaban en aquel mundo eran los platines. Nos sentamos a comer en el lugar más apartado para no llamar la atención, Ana pidió varias raciones de fideos una tras otra, Mili se conformó con un enorme plato de ramen y Henka y yo pedimos tallarines. En mi vida vi a una chica comer tanto, siempre pensé que los chicos comían más que las chicas pero veo que me equivocaba...
-¡Qué buenos!-exclamó Ana.-No había comido nunca unos fideos tan buenos.
-Nyaaaa~ ¡están buenísimos! ¡Que rico es todo aqui nyaaaaa~n!-exclamó Mili al acabarse su ramen.
-Henka...
-¿Qué...?
-¿No te da la sensación... de que ellas se han pedido los platos más caros y más grandes?
-Pues si...
Digamos que la cuenta precisamente no fue muy bonita... los platines no nos llegaron y tuvimos que quedarnos a trabajar en la cocina. Por encima, Ana y Mili no fregaron ni un solo plato y como Henka no puede fregar... ¡tuve que hacerlo yo! Si es que... que vida tan dura la mía, un aprendiz de mago que tiene que trabajar en la cocina por falta de platines... Llamadme machista si quereis pero... ¡malditas mujeres vagas!
-Cálla y trabaja.-me ordenó Mili mientras me daba con un periódico mientras fregaba los platos.
-¿Qué habré echo yo para que me pase esto?
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-¿Por que no lo hiciste?-gritó enfadado el hombre rubio.
-La chica de la luz interfirió, si me enfrentaba a ella podíamos salir muy mal parados, todavía Amber no tiene control suficiente sobre sus poderes.-explicó Niko sin poner gesto ninguno ni emoción en su tono de voz.
-¡Como si os fríen con pimientos!
-Pimientos... tienen que estar buenos.-dijo Miko mientras le hacía trencitas en el pelo al hombre rubio.
-Oye oye ¿¡qué le haces a mi pelo!?
-No te quejes tato, te estoy poniendo guapo.
-Si si, guapísimo... anda, déjame el pelo tranquilo que no estoy yo para peinaditos...Si quieres hazle peinados a Lian.
-La última vez que lo intenté acabé de cabeza colgada en el candelabros.-dijo Miko mirando de reojo a una chica bajita cuyo rostro estaba cubierto.
-Menuda gente hay aqui...-murmuró Niko-...paciencia señor, dame paciencia...
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-¿A dónde vamos ahora?-preguntó Mili.-Ana, ¿te gustaría venir con nosotros?
-Vale, me apunto. Tengo que encontrar a alguien, puedo aprovechar que voy con vosotros para encontrarle.
¿Es mi impresión o están pasando de mí? Pues vaya, ahora las tías han asumido el mando, ¡socorro! Una invita a la otra sin preguntar y no se que estará planeando la de pelo castaño, pero seguro que acabo fregando platos como hoy. Mili me dio un capón para que espabilase. Abrí un portal de luz, las chicas entraron primero, Henka se quedó atrás mirando el cielo.
-Henka, nos vamos.
Miró al portal y se acercó corriendo, saltó sobre mi cabeza y se relajó. Me adentré en el enorme túnel blanco con el mononoke en la cabeza, no dejaba de hacerme cosquillas con su cola que movía de un lado a otro, derecha izquierda derecha izquierda, así durante un buen rato.
-Aen...
-¿Uh? ¿Qué pasa Henka?
-No siempre estaré para protegerte, lo sabes, vete haciendote a la idea de que hay que madurar.-murmuró casi tan bajo que no le oí.
-¿Eh?
-No... nada...-fue lo último que dijo antes de callarse y dejar de mover la cola.
Ultimamente se estaba comportando de un modo extraño, no comprendía que era lo que le pasaba. Ya se lo preguntaría en el siguiente mundo, ese no era un buen momento para pararse a charlar de esas cosas. Pronto llegamos a la zona de caída del túnel entre mundos, cerré los ojos y sin poder evitarlo me dormí.
Continuará...
Video extra -w-
matta ne!!